INTRODUCCIÓN: ¿Qué son las ciencias sociales? Arqueología de un centro comercial

 

Los restos arqueológicos se encuentran expuestos a numerosos factores que resultan en su alteración y, en algunos casos, su destrucción al completo. Sin embargo, los y las arqueólogos/as disponen de muchas técnicas para analizar los restos que se encuentran una vez delimitan el terreno a excavar en cuadrículas y disponen del material y el personal adecuado.

De este catálogo podemos extraer una serie de posibles restos que los habitantes del futuro podrían encontrar entre las ruinas del centro comercial. Primero, voy a exponer la lista de restos que en mi opinión sí que serían capaces de encontrar, algunos de carácter orgánico y otros inorgánicos:



Los principales restos orgánicos que se encontrarían (pipas de melón, cabeza de aguacate y la cabeza de gamba) les indicaría que existía un comercio entre Madrid y otras partes de España y del mundo, ya que los aguacates son fruta tropical que no se encuentra naturalmente en la Península. Esta interpretación se podría realizar en el caso de que en un milenio las líneas de costa no hubiesen retrocedido mucho o hubiese tenido lugar una catástrofe natural de gran magnitud que hubiese provocado un cambio drástico en la geografía de nuestro planeta Tierra, algo que según el pronóstico que dan los/as expertos/as científicos/as podría pasar, debido al daño que el ser humano está provocando en el medioambiente.

En el caso de que se encuentren la cabeza de la gamba y dentro de un milenio se haya extinto la especie, podrían descubrir la existencia de esta especie o, si conociesen su existencia podrían llegar a suponer que se extinguieron a causa de la sobreexplotación de recursos que llevábamos acabo.

Destacaría la gran cantidad de plásticos que encontrarían en las ruinas, unos plásticos que probablemente no conservarían los logos ni las descripciones de lo que ese plástico contenía. De estos restos podrían obtener dos conclusiones bastante claras:

La primera de ellas es que los plásticos eran utilizados por nuestra sociedad como método de conserva de los alimentos para poder evitar que sufriesen métodos de descomposición de manera acelerada y poder así venderlos durante un periodo más amplio que el que ofrecen los productos frescos.

El gran número de estos residuos que encontrarían les induciría a pensar (de manera adecuada) que durante este periodo de la historia estaríamos abusando mucho de los plásticos, los cuales evidentemente tienen propiedades favorables para el almacenaje de los alimentos, como hemos dicho antes, pero no son reciclables, por lo que probablemente los arqueólogos encuentren en este abuso de los plásticos una causa para la situación medioambiental desfavorable más que probablemente va a atravesar nuestro planeta en el futuro.

Otro de los posibles residuos que les permita extraer información acerca de las técnicas de conservación alimentarias que utilizamos actualmente es la lata de atún. En el caso de que no sufra ningún impacto es posible que se conserve tal cual está, como ha ocurrido con algunas ánforas romanas que albergaban restos de atún en salazón. Además, si encontrasen un número elevado de estas latas, podrían suponer que el aceite de oliva era un bien bastante común, por lo que estaría producido dentro de la Península.

Los restos inorgánicos podrían ser sometidos a distintas técnicas de análisis en busca de posibles restos orgánicos que puedan dar indicios sobre el contenido que albergaban en su interior. Suponiendo que las técnicas estuvieran muy avanzadas, podrían incluso descubrir en qué porcentaje se encontraba cada una de ellas, lo cual posibilitaría, en el caso de alimentos un poco más elaborados como es el gazpacho, descubrir la receta de un plato típico de la cocina española.

Por último, el avance de técnicas de infrarrojos o de identificación de pigmentos proporcionaría la oportunidad de analizar los restos inorgánicos de bricks o latas en busca de la lista de ingredientes, la denominación del producto o incluso los logos de cada una de las latas. El procesamiento de la información obtenida a través de estas técnicas estaría sujeta a otra condición: la existencia de la lengua española. Un milenio es tiempo suficiente para que en una lengua se produzcan muchos cambios y más con la evolución tan rápida que está sufriendo nuestro idioma a causa de su uso en Internet y su interacción con otras lenguas como es el inglés, considerada la lengua universal; pero también es tiempo suficiente para que se extinga, lo que supondría el descubrimiento de una lengua muerta en el futuro de la que igual no tienen constancia de su existencia, lo que mermaría su capacidad para interpretar lo encontrado.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Carreton, A. (2019). Los restos arqueológicos inorgánicos contra el tiempoRecuperado 
de 
https://patrimoniointeligente.com/los-restos-arqueologicos-inorganicos/

Patronato de la Alhambra y Generalife (29 de septiembre de 2016). Cómo reconocer y conservar metales arqueológicos. Recuperado de https://www.alhambra-patronato.es/metales-arqueologicos

Plaza Santiago, R., García Sandoval, J. y Fernández Díaz, A. (2004). Recuperación, extracción y consolidación en yacimientos arqueológicos: el caso práctico de la Villa romana de la Quintilla, Lorca (Murcia). AlbercA, 2, 105-124. Recuperado de http://www.amigosdelmuseoarqueologicodelorca.com/alberca/pdf/alberca2/articulo7.pdf

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